viernes, 28 de mayo de 2010

Posteo 4 de Julia Grandoli

El sábado en la facultad, un día distinto

Ir a la facultad el sábado a la mañana tiene algo distinto a cualquier otro día de la semana. Implica varias cosas, entre ellas levantarse temprano justamente un día sábado, día en que muchos aprovechan para descansar y dormir hasta tarde, eso es algo que realmente cuesta bastante. Otra de las cosas en las que influye es en el hecho de que se acorta el fin de semana, o por lo menos da esa sensación, teniendo en cuenta que el viernes hay que acostarse temprano para poder rendir y prestar atención al día siguiente en la clase, y si por lo contrario se decide salir hay que tener en cuenta que eso significaría ir a cursar sin haber dormido lo suficiente, y atenerse así a las consecuencias que lo mismo ocasionaría.
Por otra parte vale destacar el tema del transporte público al momento de viajar hacia la facultad. Los horarios de colectivos, subtes, son distintos durante el fin de semana, son mucho más espaciados.
Cursar el sábado sin dudas tiene algo totalmente distinto a cualquier otro día de cursada, pero no solamente en lo anteriormente mencionado, lo cual más bien es de carácter negativo, sino que también posee otros aspectos, aspectos positivos. La facultad es mucho más tranquila sin las multitudes de alumnos caminando por los pasillos, sin el continuo murmullo que llena el ambiente. Las clases son mucho más distendidas y relajadas ya que dicho clima de tranquilidad ayuda para eso. Son clases en las que por lo general no falta el mate con algunas galletitas para hacer más grata la cursada.
Por lo que a pesar de que cuesta levantarse, de que el fin de semana parezca más corto, y de que el viajar implique algo de dificultad, el clima que se vive en la facultad el día sábado permite tener clases diferentes, es decir, mucho más amenas que en un día de semana.

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