martes, 25 de mayo de 2010

Crónica un sábado en la facultad María Laura Perez

Sábado, día franco para los panfletos.
A partir del día lunes a las 7 de la mañana, comienza el tráfico dentro de la facultad de Ciencias Sociales, tráfico de panfletos que vienen y que van, invitaciones a encuentros, charlas, seminarios y opiniones de los más diversos tipos.
En algunas oportunidades los estudiantes agotan su capacidad de retención de tanta información y comienzan a no leer lo que reciben o, a descartarlo en el primer cesto de basura a la vista. ¿Cuál es la finalidad de esta catarata de información? ¿Qué quiere mostrar este tráfico que se torna más caótico que el de la avenida 9 de Julio a las 8 de la mañana? ¿Están preparados como futuros trabajadores de la comunicación a difundir ideas hacia las masas si entre pares no logran que un mensaje penetre en la mente de los demás?.
Resulta paradójico este hecho de la falta de comunicación dentro de este mar de papeles que comienzan a perder valor. Este bombardeo de información que cae en saco roto y no deja reflexionando a nadie. La mayoría de los estudiantes no lee estos boletines difundidos en los pasillos y el hartazgo llega a niveles inesperados en época de elecciones o paros.
Los días viernes por la noche se pueden observar los últimos movimientos de estos inesperados compañeros de pasillos que se vuelven invisibles los sábados. Claramente no es una solución explotar esos días en los que no se observan los panfletos para inundar los pasillos con ellos, sino muy por el contrario, utilizar los días sábado que son completamente calmos para insertar entre los estudiantes otra forma de comunicarse, alguna que no resulte invasiva ni abrumadora, para que el resto de la semana se calme este tráfico caótico de papeles y se puedan escuchar y atender a todas las voces que mucho tiene que decir.

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