viernes, 7 de mayo de 2010

Crónica de Florencia Cruz Espada



Día del trabajador en la ciudad de los libros


Es sábado 1 de Mayo, Día del trabajador, un feriado soleado y en el predio de La Rural se lleva a cabo la 36º edición de la Feria del Libro. La cual se presenta este año con más de 1500 actos entre talleres, actividades, presentaciones y conferencias.


Miles de niños, jóvenes y adultos se agrupan en las más de cuatro cuadras de fila para ingresar a la exposición. La impaciencia de algunos que se quejan, el calor y los gritos de los niños aumentan las ansias de poder estar entre los próximos a entrar. Así mismo, crecen las expectativas del espectáculo cultural. Qué libros se expondrán, cuáles serán los precios, cuál será la propuesta de cada editorial a la hora de montar su stand son algunas de las grandes interrogantes que circulan entre los visitantes.


La Feria funciona como una suerte de festival cultural, la convocatoria crece año tras año conjuntamente a las diversas actividades para realizar.

Entrando a La Feria se puede observar una imponente puesta en escena. Un abanico de posibilidades recreativas, amplios y coloridos pasillos llenos de gente, grandes pantallas que proyectan distintas temáticas entorno al tema central, el Bicentenario. "Festejar el libro con 200 años de historias" es el lema elegido para la 36ª Feria del Libro de Buenos Aires. En una de las entradas principales se puede apreciar un inmenso mural con los dibujos de grandes personajes de la historia, acompañados de una breve reseña histórica que explica la importancia que tuvieron en la época de la Revolución.

El diseño de los stands va superándose unos a otros a medida que se avanza por los pasillos. Esto se ve reflejado en los stands de editoriales como Cúspide o Planeta. Es notoria, que la convocatoria y permanente presencia de gente suele congregarse entorno a los stands que aportan un condimento distinto al resto, como el stand de la Revista Ñ, el cuál invitaba a participar de un sorteo por un notebook llenando un simple cupón.

Los espacios dedicados a los más chicos suelen ser uno de los más transitados de la Feria. Un stand además de exponer libros infantiles para leer y colorear, cede un espacio a un vendedor, bastante elocuente y llamativo por su vestimenta, a mostrar sus pintorescas marionetas. Un stand de pintura, muy pequeño pero no por ello menos concurrido, ofrece pintar distintas figuras coloridas en las caras de los niños, quienes se agolpan para tener sus colores preferidos pintados en sus mejillas y ojos.

La feria atrae cada vez más jóvenes y niños, quienes empujados por la curiosidad en ciertos títulos de moda, como la saga Crepúsculo presentada por ALFAGUARA ARGENTINA llegan hasta la Rural en busca de más novedades. La presencia de ciertos autores en la Feria del Libro se hace sentir por el número de seguidores que tiene. Tal es el caso del autor escritor cordobés Antonio Mateo Allende quien estuvo en una acotada y concurrida franja horaria para la firma de su libro. Hay quienes también buscan determinados títulos de su propio interés y los compran sin mirar demasiado el precio, el cual difiere al que debería encontrarse en una verdadera Feria.

La visita a la Feria del Libro va mas allá de comprar un libro o una revista. Ofrece la interacción del autor con su público, ya sea en una charla llevada a cabo en algún salón, o una conferencia o simplemente, en la espera de una infinita cola para la firma de su libro. Tanto el público como el autor de un libro, necesitan y disfrutan de este tipo de eventos. Se espera que año a año dismunuya la brecha que separa al autor de su público.

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