La mañana del sábado se presentó muy fría y en la Facultad de Sociales. Se siente con mayor intensidad el cambio de estación.
En la planta baja, una chica se encoje ante la ráfaga otoñal que se cuela por la entrada de Franklin y Ramos Mejía. Camina de forma distraída hasta las escaleras que conducen al primer piso, sube a toda prisa sorteando las mesas de los centros estudiantiles y sus carteles con distintas consignas. Las barandas de la escalera aparecen con pancartas con mensajes y al llegar al descanso, se choca de frente con coloridos y artesanales afiches de algún grupo que no posee más que algunas temperas y muchas ganas de transmitir su ideología.
Siguiendo por el piso superior se repiten los distintos anuncios que van pregonando ideales de distintos grupos antagónicos descalificando y menospreciando todo pensamiento contrario al propio.
Es muy bueno estar en democracia, poder expresarse libremente y que haya cierta autonomía de pensamiento. Pero también la democracia es una forma de convivencia social, en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.
Una democracia auténtica, es además, aquella que respeta las reglas y valores de una sociedad. El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única que necesita que se comprenda al otro. Consiste en saber valorar los intereses y necesidades de otro individuo.
Cuando escasea la falta de interés, se deteriora o pierde presencia, es que alguien ha dejado de sostener aquellos valores por los cuales se rige la convivencia en una sociedad bien conformada y es así, como por la actitud de algunos que deciden que no somos parte de un todo y que no necesita de los demás.
La sede de Parque Centenario es el fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos, donde cada uno expresa sus ideas defendiendo sus derechos, sin importar si en dicho emprendimiento se pisotea el de los demás.
Es oportuno reveer el papel que cada uno ocupa dentro de ésta sociedad, ya sea estudiante, profesor, empleado, etc.; así de alguna manera poder comenzar a transmitir el respeto y el cuidado de nuestros espacios públicos, máxime si ésta institución es la responsable de formar a los futuros comunicadores.
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